Esto es algo a lo que somos herederos; para ello nacimos y lo único que necesitamos es ser merecedores para obtener esta bendición, sin la cual, jamás podríamos entrar al templo. Si nunca entramos al templo, jamás podríamos sellarnos y por ende, no podríamos tener familias ni continuar con nuestra obra.
Spencer W. Kimball. Discurso El privilegio de poseer el sacerdocio.