Oímos decir que estamos viviendo en tiempos peligrosos. Es cierto que nuestros tiempos son así, pero yo no siento el aguij ón de ese miedo… Me propongo vivir de tal manera que no lo sienta nunca; me propongo que mi vida sea tal que, mediante la obediencia a los mandamientos de Dios y a las leyes que ha revelado para mi guía, si me es posible vivir así, pueda ser inmune a los peligros del mundo . En realidad, no importa lo que pueda sucederme; si cumplo con mi deber, si estoy en hermandad con Dios, si soy digno de la confraternidad con mis hermanos, si puedo permanecer sin mancha ante el mundo, sin culpa, sin transgredir las leyes de Dios, ¿qué importa lo que pueda sucederme? Siempre estaré listo para cualquier cosa si me encuentro en ese estado de espíritu, comprensión y conducta… Por lo tanto, no me preocupo innecesariamente ni siento las dentelladas del temor
— Joseph F. Smith, “The Gospel a Shield from Terror”, Improvement Era, julio de 1917, pág. 827.