Los alimentos para los hambrientos no pueden provenir de estantes vacíos; el dinero para asistir a los necesitados no puede salir de bolsillos vacíos; el apoyo y la comprensión no pueden surgir del que carece de compasión; la enseñanza no puede ser impartida por el analfabeto, y lo más importante, la guía espiritual no puede proceder del que es débil en ese aspecto.
— Marion G. Romney. “La naturaleza divina de la autosuficiencia”, Liahona, enero de 1983, págs. 176-177.